Para ellos, vivir sin dinero o casi sin dinero es una elección. Muchos son profesionales o dejaron un trabajo rentado para dedicarse a esta nueva forma de vida y demostrar que es posible una existencia en mayor armonía con el medio ambiente. Es un movimiento freegano originado en Estados Unidos que es una combinación de la palabras vegano (persona que no come carne ni derivados) y libre, que busca generar conciencia a través de la recuperación de todo lo que sea posible, incluyendo la búsqueda de comida en la basura y el uso limitado de recursos económicos.

Para ellos, vivir casi sin dinero es una elección. Son, en su mayoría, jóvenes de clase media y estudiantes, que dejaron un trabajo convencional para dedicarse a esta nueva forma de vida y tratar de demostrar que es posible una existencia en mayor armonía con el medio ambiente. Si bien no se puede calcular con exactitud cuántos freeganos hay en el mundo, el movimiento se expande rápidamente y se estima que ya son más de un millón. Alcanzó a Estados Unidos, Brasil, Argentina, España, Corea, Estonia, Suiza y Gran Bretaña.

Según el informe “Global food losses and food waste (Pérdidas y desperdicio de alimentos en el mundo)“, realizado en mayo del 2011 por el Instituto Sueco de Alimentos y Biotecnología por encargo de la Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación (FAO), se desperdician, por año, hasta 1.300 millones de toneladas de comida en buen estado en el mundo; esto es, un tercio de la producción total de alimentos.  Al mismo tiempo, 870 millones de personas pasan hambre cada día en el planeta, según el último informe de la FAO.

En declaraciones que Ariel Rodríguez Bossio, líder un grupo de activistas llamado Arcoíris Universal, le dio al medio cordobés “La Voz”; aseguró que hay un despilfarro enorme y se tira entre el 30 y el 50 por ciento de alimento que está en buen estado.

“No es una práctica que se pueda recomendar sin una adecuada supervisión, y tiene límites. Los vegetales crudos, también, pueden ser vehículos de contaminación”, explica María Inés Somoza, jefa de la División Nutrición de la Fundación Favaloro.

Los que participan del movimiento quieren cambiar el sistema, aunque admiten contradicciones que se ven acentuadas, según sostienen, por vivir en la ciudad. Utilizan activamente redes sociales como Facebook para exponer sus actividades e ideas.

Otra forma que los freeganos utilizan para obtener desde un libro hasta una bicicleta sin utilizar dinero es una feria en la que todo es gratis: la “Gratiferia”. A diferencia del trueque, allí no se concibe la idea de reciprocidad. El lema es “traé lo que quieras (o nada), y llevate lo que quieras”. Por los puestos circulan juguetes, ropa, libros, CDs, cassettes, vinilos, tecnología, herramientas, arte, máquinas, muebles y alimentos.

Muchos de los ahora freeganos, en su momento, pasaban días enteros en oficinas, hasta que se dieron cuenta que, en realidad, se sentían incómodos. Para ellos el trabajo fundamental es el autosustento y el anticonsumismo.

Propone un uso eficiente de los recursos que se tienen al alcance, lo que reduce al mínimo posible el desperdicio. Al reducirse el desperdicio, se reduce la basura.  Además, un frigano hace uso de lo que tiene a su alcance, lo que extiende aún más la reducción de desperdicios, ya que no sólo se reduce la cantidad de basura generada, sino que también se usa el desperdicio como un recurso.

El freeganismo propone reciclar. Hacer uso de las cosas que hacen falta y, cuando no hagan falta más de esas cosas, compartirlas con alguien a quien le haga falta. Se reduce el desperdicio, se ayuda a la comunidad y se hace gratis. Otra forma para reducir el daño al medio ambiente que propone el freeganismo es el del transporte colectivo; además de compartir vehículos y el uso de bicicletas. Todo en comunidad para que el impacto sea mayor.

“Yo no promuevo el freganismo para todo el mundo, porque lo mío es una decisión radical. Lo que yo propongo es plantar árboles frutales para que todos podamos comer gratis, porque dentro del ecosistema todos los seres viven gratis. Los humanos somos los únicos que vivimos atrás de esta locura que es el dinero”

Vivir sin dinero, la historia de los Freeganos
Etiquetado en:                        

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *